Publicada originalmente en 1813, Orgullo y prejuicio es una de las obras maestras de la literatura inglesa de todos los tiempos. A lo largo de una trama que discurre con la precisión de un mecanismo de relojería, Jane Austen perfila una galería de personajes que conforman un perfecto y sutil retrato de la época: las peripecias de una dama empeñada en casar a sus hijas con el mejor partido de la región, los vaivenes sentimentales de las hermanas, el oportunismo de un clérigo adulador... El trazado de los caracteres y el análisis de las relaciones humanas sometidas a un rígido código de costumbres, elementos esenciales de la narrativa de la autora, alcanzan en Orgullo y prejuicio cotas de maestría insuperable.
Ambientado en la Inglaterra de finales del siglo XVIII - principios del siglo XIX, la historia empieza cuando el Sr. Bingley, un joven apuesto y acaudalado, alquila una casa en la zona. Y con su llegada, la Sra. Bennet empezará a elaborar «complejos» planes para conseguir casarlo con una de sus hijas. Pero no vendrá solo, por lo que no le resultará fácil alcanzar dicho enlace.
Esta es la premisa de la que parte la novela y mi consejo es que no busquéis más información de ella. Y os lo digo, porque cuando yo empecé a leer Orgullo y Prejuicio no tenía ni idea de lo que me iba a encontrar. Me figuraba que una historia de amor por la portada de la película, pero desconocía entre qué personajes y el por qué era tan especial esta novela. ¿Pero sabéis qué? Que de no ser por mi desconocimiento, no habría disfrutado igual de la novela, y que gracias a ello ha sido una lectura deliciosa. Lo que oís (perdón, leéis).
No sé si habrán sido sus personajes (todos ellos únicos y tan vivos como tú y como yo), las relaciones que se establecen entre ellos, la historia de cada uno, la evolución que sufre la pareja protagonista (momentos fangirl), las situaciones cómicas que por mi parte no esperaba en este tipo de libro, o las críticas y reflexiones de una mujer sabia y adelantada a su tiempo como lo era Jane Austen.
Después del matrimonio, lo que más le gusta a una joven es sufrir algún que otro desengaño. Así tiene algo en que pensar, y adquiere cierta importancia entre sus amigas. ¿Cuándo llegará tu turno, hija mía?
El libro está escrito en tercera persona y aunque el narrador es totalmente omnipresente (sobre todo en los primeros capítulos) se centra en la figura de Elizabeth Bennet. Los personajes, como ya he dicho, son muy creíbles y realistas, y en concreto Elizabeth es una auténtica heroína que piensa con libertad y no se deja llevar por lo que dicta la sociedad. Respecto a la estructura y el ritmo de la lectura, he de decir que a día de hoy es posiblemente su punto débil. A ver, está claro que es un libro que se escribió hace más de 200 años y eso un lector que no esté acostumbrado a los clásicos de esta época (como una servidora) lo va a notar. Porque he de reconocer que aunque me ha encantado el libro, se me hizo lento en el sentido no de que fuera pesado (a excepción de los diálogos del Sr. Collins) sino que literalmente tenía la sensación de que estaba leyendo un libro más largo de lo que era en realidad. Y puede parecer contradictorio, pero es que si se lee con paciencia y no tienes prisa, el libro es entretenido y sigues leyendo porque quieres llegar al final porque crees que lo vas a disfrutar.
Así que si quieres leer un clásico, disfrutar de una historia de amor única (y nada empalagosa) y diálogos cargados de ironía y sabiduría, no dejéis de leer Orgullo y Prejuicio porque creo que no os va a decepcionar, sobre todo si os gustan los libros ambientados en esa época. Si crees que la narración se te va a hacer pesada, quizá sea mejor que lo dejes para más adelante, pero tampoco lo dejes de leer en el futuro.
Pasamos a los spoilers y lo primero que quiero decir en este apartado es lo poco que me han gustado los resumenes de las contraportadas que he encontrado. ¡O se inventan cosas como que Darcy aparece desde un primer momento y se ve señalado como posible marido (cuando nadie quería casarse con él por orgulloso y desagradable...) o te sueltan un spoiler como llamar enamorados a Lydia y Wickham! Que por cierto, en este último caso tampoco es cierto porque la única enamorada era Lydia... En serio, no sabéis cómo me alegro de no haber «googleado» nada sobre este libro.
Y también quería compartir con vosotros lo fangirl que me he hecho de Elizabeth y Darcy. En serio, no soy muy de estas cosas, pero esta parejita ha conseguido sacarme más de una sonrisita tonta mientras leía...
Lo único que siento es que Austen no les dedicara más tiempo como pareja propiamente dicha. Ni un beso, ni la boda... Sinceramente, me llevé un chasco. En fin, no se puede tener todo...
Lo que más me ha gustado:
Los personajes: sus relaciones entre ellos y su evolución.
La historia romántica.
La ironía y el humor de Jane Austen.
Lo que menos me ha gustado:
Esa sensación de estar leyendo mucho y avanzar poco.
4.75 / 5 ➤ 9.5 / 10
Recomendado a todo el mundo ¡YA LO ESTÁIS LEYENDO!
Therese, una joven escenógrafa que trabaja eventualmente como vendedora, se encuentra fortuitamente con Carol, una elegatne y sofisticada mujer, recientemente divorciada, que entra en la tienda a comprar una muñeca para su hija. Este encuentro cambiará para siempre la vida de Therese, sumida desde ese momento en una apasionada fascinación por la desconocida.
La obra antes conocida como The Price of Salt fue rechazada por el primer editor que la leyó y aceptada por el segundo. Tuvo «serias y respetables» críticas en su edición de tapa dura. Sin más críticas, fue una victoria aplastante en su edición de bolsillo, porque la publicidad fue únicamente de boca a boca. Mucha gente debió de identificarse con Carol o Therese. Así, un libro que al principio fue rechazado, llegó arriba del todo.
Las novelas de temática homosexual como elemento central siempre han sido difíciles de encontrar y más aún si buscamos una novela con cierto grado de optimismo, realista y de calidad; porque hasta donde yo sé, y perdonadme si me equivoco, que tampoco controlo mucho, la mayoría de este tipo parecen más bien fanfictions (no tengo nada en contra de ellos, solo para que me entendáis) que caen en tópicos y errores que restan credibilidad a la historia. Hoy en día, si buscas en Internet puedes encontrar títulos de literatura homosexual, pero aunque la cosa esté limitada como ya he comentado, hace sesenta años… pues os podréis imaginar. Y eso fue lo que intentó cambiar Patricia Highsmith al escribir Carol (al principio conocida como The Price of Salt) en 1952 bajo el seudónimo de Claire Morgan. (Podéis encontrar los detalles en el prólogo y epílogo del libro).
Esta es una novela que llevaba tiempo pensando leer y el próximo estreno de la película me ha animado a hacer. De hecho, fue ver el tráiler y pensar: «Yo tengo que ver esa película». Y como me gusta leer los libros antes de ver sus adaptaciones cinematográficas, pues aquí tenéis la reseña (y el tráiler también, que seguro que aumenta más vuestras expectativas :P)
La narración es en tercera persona, centrada en la figura de Therese de forma omnipresente al narrarse todo desde su punto de vista como si fuera ella quien nos lo contara, y es más bien descriptiva. Sobre esto debo decir que aunque en algunos momentos el ritmo puede ser más lento, es un libro ameno de leer. No obstante, a mi modo de ver, el problema no está tanto en la cantidad de los diálogos como en el hecho de que con frecuencia parecen incompletos e inconexos. Me explico con dos ejemplos:
En una escena Carol le pregunta a Therese si le gusta el campo, pero nunca llegamos a saber la respuesta o, si de hecho, es que Therese nunca llega a responder, porque ese diálogo se corta con una descripción del paisaje que en ese momento es muchos menos necesaria que la respuesta que de Therese; no porque nos interese si le gusta el campo, sino porque la autora ha empezado una conversación y no la termina.
Otro ejemplo lo vemos en el siguiente diálogo:
—¿Qué quieres hacer? —le preguntó Carol—. ¿Quieres pasear, oír música? —Estoy muy contenta —le dijo Therese. Pensó que Carol estaba preocupada por algo y que se arrepentía de haberla invitado a la casa. Volvieron hacia la puerta que había al final del camino.
Quizá sea cosa mía, pero hay bastantes diálogos y escenas que me chocan. Porque en el caso de los dos ejemplos anteriores podríamos pensar que Therese estaba despistada y no contesta actúa de forma correcta. Sin embargo, en primer lugar sería extraño porque la chica estaba o debería estar absorta con Carol, no con otra cosa. Y en segundo lugar, choca porque cualquier comportamiento fuera de lo normal de los personajes debe ser posteriormente explicado por el autor de la obra, cosa que no ocurre. Y es por eso que no me ha terminado de gustar el estilo de la narración, que se me antoja descuidado. (Añadiré algún ejemplo más en los spoilers).
Por otro lado el libro está muy bien estructurado, aunque he sentido que al nudo de la historia le faltaban conflictos que enriquecieran la trama y la hicieran más interesante porque hubo un momento hacia la mitad de la novela que se me hizo un poco monótono.
En cuanto a los personajes he de decir que su punto fuerte es que son muy reales, con sus virtudes, defectos, gustos y aspiraciones, pasado… Aunque hay una pequeña cosilla que necesito señalar: en mi caso, hasta casi el final de la novela, no me gustaban demasiado ni Therese ni Carol, y esto es algo que debéis tener en cuenta porque os puede pasar a vosotros también. Therese, porque estaba tan locamente enamorada y tenía comportamientos tan tontos que te daban ganas de intentar meter las manos en el libro para estrangularla. Os dejo esta joya de pensamiento suyo:
Entraron en el túnel Lincoln. Una salvaje e inexplicable excitación invadió a Therese mientras miraba por la ventanilla. Deseó que el túnel se derrumbara y las matara, que sus cuerpos se arrastraran juntos. De vez en cuando, sentía la mirada de Carol posarse sobre ella.
O sea... valeee... (Qué pensamientos tan alegres...)
Y Carol porque me costaba verla como alguien enamorado de Therese, fundamentalmente por ese carácter tan difícil (aunque justificado) que tiene. Pero no os equivoquéis, es un personaje sobre el que creo que os gustará leer, porque al contario que Therese, Carol es una mujer fuerte, madura y cautelosa, elegante aunque a ratos malhablada, y que sabe escuchar y se preocupará inmediatamente por Therese.
PERO (y ahora viene uno bueno) al final, las cosas cambian. Porque este libro también nos relata un viaje en un sentido literal y figurado. Un viaje a través del cual los personajes sufren una evolución; y gracias a ello se consigue, en mi humilde opinión, un final fantástico y redondo que a mí por lo menos me hizo morderme ligeramente las uñas. Y aquí llega lo bueno, porque a pesar de todas las dudas del principio, te alegras porque te das cuenta de que el libro ha merecido la pena. No solo por contar una historia de amor distinta, sino porque refleja muy bien todo lo que implica el verdadero amor y te acabas sintiendo reflejado con algunas de las tonterías que hacemos cuando nos enamoramos y con la reacción que podemos tener ante las complicaciones que surgen.
♬ Nunca lamentaré… los años que te estoy dando… ♬
♬ Es fácil dar cuando estás enamorado… Soy feliz de hacer lo que hago por ti… ♬
Aquélla era su canción. Era todo lo que sentía por Carol. Fue al cuarto de baño antes de que se acabara y abrió el grifo de la bañera, se metió dentro y dejó que el agua verdosa cayera alrededor de sus pies.
Como ya he comentado, lo que más me ha gustado ha sido el final, porque tras el cambio madurativo que sufre Therese nos encontramos ante un personaje nuevo que ya no sabemos cómo va a reaccionar; y por eso los últimos capítulos los leí con tensión, con la mosca detrás de la oreja ante la reaparición de Dannie con quien tenía mucho feeling y la actriz rubia del final que se parecía a Carol. Sin embargo, también sentí que la verdadera historia de Carol y Therese empezaba justo en ese instante, cuando ya se acaba la obra y es una lástima, porque si bien es cierto que al principio Therese no me caía demasiado bien y Carol estaba un poco malhumorada, también tengo que decir que me habría encantado saber más de las nuevas Therese y Carol.
Así pues, por compararlo con otro libro, decir que me ha gustado más que Tomates Verdes Fritos (el único libro que me he leído aparte de este con una trama parecida), pero por el tema de los diálogos y alguna que otra contradicción le tengo que bajar la puntuación. Porque además de los ejemplos antes señalados, se pueden encontrar muchos otros que producen esa sensación de extrañeza y te hacen preguntarte: «¿Seré yo, o esto no tiene mucho sentido?». Y voy a poner otros dos ejemplos que son de los que mejor recuerdo y que no quería poner antes por no dar pistas acerca de los acontecimientos que tendrán lugar en la novela:
El primero es que desde que empieza la novela hasta que acaba no pasa ni un año (lo he revisado y haciendo cálculos no llega), pero Therese al principio tiene 19 años y en el último capítulo le responde a la actriz que tiene 21… Y el segundo que también resulta raro es igualmente al final, cuando Carol insiste varias veces en que si se ven sea «por última vez», pero cuando quedan al día siguiente le dice que ha alquilado un apartamento lo bastante grande para dos personas y que esperaba que quisiera ir vivir con ella… Vamos, una actitud poco lógica…
Pero esta vez no quiero extenderme en los spoilers porque aparte de lo anterior, que quería explicar para justificar la nota que le he puesto (más baja que la de Tomates Verdes Fritos aunque creo que me ha gustado más que este otro) no tengo mucho más que añadir. Por lo que doy por finalizada la review.
Lo que más me ha gustado:
La historia de amor de Therese y Carol
La evolución de los personajes
Que se lee muy rápido
El final
Lo que menos me ha gustado:
Algunos diálogos incompletos y también algunas incongruencias
El nudo de la historia, que no ha sido tan emocionante como esperaba
3.75 / 5 ➤ 7.5 / 10
Recomendado a todos aquellos interesados en leer una historia de amor entre dos mujeres
En definitiva, un libro de ficción situado en Estados Unidos en los años 50 que narra la historia de amor entre dos mujeres de forma amena, con una observación instrospectiva del amor y unos personajes magníficamente trazados al que deberías dar una oportunidad.
En el año 1984 Londres es una ciudad lúgubre en la que la Policía del Pensamiento controla de forma asfixiante la vida de los ciudadanos. Winston Smith es un peón de este engranaje perverso, su cometido es reescribir la historia para adaptarla a lo que el Partido considera la versión oficial de los hechos... hasta que decide replantearse la verdad del sistema que los gobierna y somete.
«No creo que la sociedad que he descrito en 1984 necesariamente llegue a ser una realidad, pero sí creo que puede llegar a existir algo parecido». (George Orwell)
En 1949 salió a la venta esta obra de George Orwell que tuvo un gran impacto en el mundo. Una obra en la que Orwell vaticinaba un futuro desesperanzador dominado por el totalitarismo absoluto, la ausencia de libertad llevada al límite y el miedo. Una obra que a día de hoy nos sigue resultando escalofriante y que difícilmente dejará indiferente a alguien.
La novela relata desde los ojos de Winston Smith la vida en un Londres distópico en el año 1984. O al menos, eso se dice... Y es que si algo caracteriza a este mundo ideado por Orwell es la absoluta inexistencia de hechos veraces y certeros, ya que el dominio del gobierno sobre los medios de comunicación es tal que uno no puede saber con seguridad cuándo algo es verdad y cuándo es mentira.
LA GUERRA ES LA PAZ
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA
Estas son las consignas del Partido, una forma de gobierno liderada por la figura del Gran Hermano que todo lo ve. Un rostro «de unos cuarenta y cinco años con un gran bigote negro y facciones hermosas y endurecidas» al que todos los miembros del Partido deben creer y adorar. No hay alternativa posible en una sociedad sobre la que se ha conseguido el control absoluto de cada uno de sus miembros. Nada se les escapa. Ni una mirada de incredulidad, ni un pensamiento de rechazo al sistema. Y es por eso que Winston corre día tras día un grave peligro.
* * *
Este es uno de esos libros de los que no conviene saber muchos detalles, de modo que no voy a caer en el error de dar demasiadas pistas sobre la trama. Eso sí, antes de seguir quería lanzar un mensaje de advertencia: si habéis tenido un mal y estáis buscando un libro que os levante la moral… ¡Ni se os ocurra leer este!
A Winston le parecía estar recorriendo las selvas submarinas, perdido en un mundo monstruoso cuyo monstruo era él mismo. Estaba solo. El pasado había muerto, el futuro era inimaginable. ¿Qué certidumbre podía tener él de que ni un solo ser humano estaba de su parte? Y ¿cómo iba a saber si el dominio del Partido no duraría siempre?
En mi caso, cuando empecé a leer esta novela creo que sentí inmediatamente que estaba leyendo un clásico. Me sumergí en la profunda desolación que emanaban sus palabras y saboreé con deleite las reflexiones que despedían sus páginas como fuente iluminación y sabiduría… (¿Ha sonado muy raro? Bueno, pues es lo que sentí, jaja).
Sin embargo, conforme pasaban las páginas iba en aumento mi deseo por encontrar algo más de «acción» y algunas de sus afirmaciones comenzaban a despertar mi escepticismo, volviéndome a conquistar y decepcionar a intervalos iguales hasta llegar a ese final que te descoloca tanto que no sabes si te ha gustado o no el libro. Por eso es por lo que me ha resultado bastante difícil hacer una reseña de la novela. Pero vayamos por partes.
En primer lugar, la trama se divide en tres partes: la primera es más introductoria y se centra en la rutina de Winston y sus reflexiones. La segunda tiene algo más de «acción» y es por ello, a excepción de un capítulo muy característico, la más amena. Y de la tercera no puedo hablar por no hacer spoiler. Solo decir que para muchos será la «guinda del pastel» y para otros será simplemente «demasiado».
Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se revelarán, y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes. Éste es el problema.
Los personajes son escasos. Están los que tienen que estar, y al igual que antes no puedo mencionarlos sin dar pistas. Pero del que sí puedo hablar es de Winston, otra cosa es que sepa qué decir de él. Si algo lo caracteriza es su capacidad de reflexión y analizar las cosas, pero más allá de eso es un hombre completamente normal de treinta y nueve años con úlcera de varices. Un hombre que quiere actuar contra un gobierno totalitario y no sabe cómo. Sin más.
Como podréis imaginar, este es un aspecto que puede ser bastante decisivo para determinar si te gusta una obra o no (como puede haber sido mi caso); pero pensándolo, creo que en este caso el autor quería enseñarnos que en realidad no importaba quién fuera Winston. Podría haber sido cualquier otro porque todos los personajes de la novela vivían la misma triste realidad.
Hay pocos personajes, pero también hay muy poca relación entre ellos. Tampoco debería haber sido un punto negativo puesto que ayuda a remarcar la soledad que debe sentir el protagonista. Pero cuando no profundizas la relación de, por ejemplo, dos personajes clave, entonces creo que sí puede convertirse en un problema puesto que, si no empatizas con el personaje y tampoco das material para interesarte por su vida y la gente que lo rodea, entonces ¿qué nos importa lo que le pase a él o a sus «camaradas»? Y esto ha sido en parte lo que a mí me ha pasado, que llegado el final, aunque me interesaba la historia, me daba igual lo que le pudiera pasar a Winston.
Por lo demás, me ha parecido un libro imprescindible aunque también me haya decepcionado. En general no resulta difícil de leer (a pesar de que haya partes pesadas y un capítulo algo insufrible) y aunque pueda no cumplir tus expectativas si son muy altas, es uno de esos libros que hacen que te replantees tu visión del mundo y por ello todos deberíamos leer alguna vez.
Mientras leía el último capítulo yo estaba en plan...
Y despúes al terminarlo ha sido como...
¿Por qué? Pues porque después de tanta reflexión y de que si los proles y demás mierdas (perdonad la expresión), al final Winston no ha conseguido nada. No ha cambiado nada. Ni siquiera podría decir que Winston haya cambiado. Ya no tendrá ganas de revelarse, pero punto pelota. Porque aunque la última frase sea que «amaba al Gran Hermano», yo no me creo que consiguieran generarle este sentimiento. Por lo que a mí respecta, no ama al Gran Hermano. Solo está una fase de negación XD: niega que no a ama al Gran Hermano; se niega a creer que no lo ama porque negar ser diferente es más fácil que no hacerlo y gracias al «empujoncito» que le han dado es su mejor opción. Pero de ahí a cambiarle completamente la mentalidad, solo porque haya caído tan bajo (ojo, que todos lo habríamos hecho) de vender a Julia (y más dado que realmente no se amaban), no justifica ese cambio tan radical.
Y tampoco me ha cuadrado la actitud de O'Brien. En serio, ¿si ya tenía pruebas contra Winston y ya sabía que no era leal al «Gran Hermano», para qué tanto teatro? ¿Por qué no atraparle sin más?
Por no mencionar sus poderes psíquicos... que no entiendo yo qué sentido tienen en una historia en la que cuanto más real se sienta, mejor...
Pero en fin, para qué voy a disgustarme... Mejor dejo de escribir y ya.
Lo que más me ha gustado:
El «futuro» creado por Orwell, que te pone los pelos de punta
La escritura del autor, brillante
Pasajes de excelentísima calidad, para quitarse el sombrero, que te hacen reflexionar al mismo tiempo que lo hace el protagonista pero sobre nuestro presente
Lo que menos me ha gustado:
Llegar al final y quedarme con la sensación de que me han tomado el pelo
Los personajes, con Winston en cabeza
Algunas escenas que no puedo comentar por temas de spoiler pero que son casi «paranormales» y me estropean un poco el conjunto de la obra